Texturizado y herramienta

Tijera de entresacar: cuándo no usarla (y qué hago yo en su lugar)

La misma tijera, el mismo mechón y la misma presión pueden dar resultados contrarios. Lo que cambia todo es el punto de la hebra donde cierras.

Anna Barroca
Anna Barroca Estilista, formadora y creadora de colección ·8 min de lectura
Tijera de entresacar: cuándo no usarla (y qué hago yo en su lugar)

La tijera de entresacar no estropea cortes ella sola. Lo que estropea el corte es abrirla y cerrarla sin haber decidido antes a qué altura de la hebra estás entrando. Esa es la variable. Y es la que casi nunca se nombra.

Dos personas pueden usar la misma tijera, en el mismo mechón, con la misma presión, y sacar resultados contrarios. Una deja el pelo asentado. La otra lo deja más hinchado que antes de empezar. La diferencia no está en la muñeca ni en la marca de la herramienta: está en el punto exacto de la hebra donde cerraron.

La hebra tiene tres tercios y cada uno hace una cosa distinta

Coge un mechón y pártelo mentalmente en tres: raíz, medio y punta. La de entresacar hace tres trabajos diferentes según en cuál entres. No es cuestión de ángulo ni de cuántas veces cierres. Es de altura.

Las tres alturas de entrada de la tijera de entresacar en la hebra: primer tercio, tercio medio y último tercio, con lo que hace cada una
La altura a la que entras decide el resultado. Cerca de la raíz no quitas volumen: lo das.

Primer tercio: aquí no quitas volumen, lo das

Si entras cerca de la raíz, lo que dejas dentro del mechón son pelos cortos. Y un pelo corto rodeado de pelo largo no cae: se apoya en los de al lado y empuja hacia arriba. Estás montando un andamio dentro de la hebra.

Eso tiene nombre y yo lo hago a propósito muchas veces: es el crepado. Levantar una zona hundida, dar cuerpo a una nuca plana, sostener una raíz que se viene abajo. Cuando busco cuerpo, entro arriba a sabiendas, igual que con el resto de formas de trabajar la textura: la decisión se toma antes de cerrar, no después de ver el resultado.

El problema es cuando ese andamio aparece sin querer, en la clienta que entró diciendo «quítame volumen, que no puedo con esta cabeza». Y encima no lo ves el mismo día: el peso del agua y el secado con cepillo lo aplastan todo y parece que has acertado. El aviso llega cuando esos pelos cortos crecen lo justo para despegarse del resto. Entonces vuelve diciendo que el pelo le ha crecido raro, y ese bulto en el centro de la cabeza lo pusiste tú.

Tercio de en medio: el hueco

Aquí no das volumen: haces un escalón dentro del mechón. La mitad de los pelos terminan de golpe en el mismo punto, así que por debajo de esa línea la densidad se cae en seco y por encima sigue intacta. El mechón se abulta arriba y se queda transparente abajo.

Es el hueco de toda la vida. Se nota con el pelo seco y en movimiento, cuando la clienta gira la cabeza. No se nota en el espejo con el pelo recién peinado, que es justo cuando tú lo estás mirando. Y se lee más cuanto más liso, más grueso y más oscuro es el cabello, porque cualquier cambio brusco de densidad se ve como una raya.

Lo peor del hueco es que no se arregla entresacando más. Cada pasada nueva crea otro escalón un poco más arriba y acabas con un mechón con dientes. De ahí salen las melenas con la punta pobre y la mitad gorda, que es exactamente lo contrario de lo que pidió la clienta.

Último tercio: el único sitio donde la defiendo

Cerca de la punta, sí. Porque el pelo que retiras termina muy cerca de donde iba a terminar de todas formas: queda poca longitud por debajo, así que no hay escalón que marcar. Ahí la de entresacar hace lo que promete, que es quitar peso y ablandar el remate.

Aun así, con condiciones. Una sola pasada por punto. La mano abierta, sin apretar el mechón, porque si lo aprietas el pelo se junta y cortas más de lo que crees. Y la tijera tumbada siguiendo la dirección del cabello, nunca cruzada. Perpendicular marca, aunque sea en la punta.

Cómo mido esa altura, porque a ojo no vale

Yo mido desde la punta hacia arriba, nunca desde la raíz hacia abajo. Sujeto el mechón, deslizo los dedos hasta el final y subo solo lo que ocupa el último tercio de esa hebra, no de la de al lado. Ahí está mi tope. Lo que quede por encima no es zona de entresacar: es zona de otra herramienta.

Dos cosas te mueven ese punto sin que te enteres:

  • La tensión. Si estiras el mechón con el peine, la punta se va lejos y el sitio que estabas mirando ya no es el mismo cuando el pelo vuelve a su caída. Yo mido con la obertura natural del cabello, con la hebra cayendo como cae.
  • La elevación. Cuanto más levantas, más pelo de otras zonas del cráneo se te mete en la misma mano, y el largo real de cada hebra deja de ser el que ves. Si andas floja con esto, mira primero cómo cambia la forma según los grados a los que trabajas y luego ya hablamos de entresacar.

Por eso reviso las secciones antes de sacarla, no después. Cuando los paneles están mal repartidos, cada mano lleva hebras de largos distintos y el tercio deja de existir como referencia: lo que en una hebra es la punta, en la de al lado es la mitad. Repartir bien el cabello no es un paso de manual, es lo que hace que puedas medir.

Los cortes donde no la saco, pase lo que pase

  • Rizado. El rizo se forma en grupo. Los pelos cortos que dejas dentro del grupo no tienen largo para volver a enroscarse, así que no caen: se abren. Ahí prefiero ver la forma tal y como va a quedar y quitar peso rizo a rizo, decidiendo cuál sobra.
  • Cabello fino. Aquí no sobra nada. Quitar densidad a un pelo que ya es escaso deja la punta transparente y la clienta se ve el cuello a través del pelo.
  • Flequillo. El flequillo necesita materia en el remate para quedarse donde lo pones. Le quitas peso por el medio y pierde el punto de balanceo: se abre, se levanta y se va hacia los lados solo. Eso no lo arregla el secador.
  • Nuca y contornos. Ahí el pelo ya es el más corto de la cabeza y encima es donde viven los remolinos. Cualquier corte cerca de la raíz en esa zona se pone de punta en cuanto crece un poco.
  • Cualquier cosa que dependa de un borde. Un corte sólido vive de su línea. La de entresacar la rompe y no hay manera de devolverla. Si el trabajo pide filo, esa tijera ni sale del cajón.

Qué hago yo en su lugar

Casi siempre la petición real no es «quítame pelo», es «quítame bulto». Son cosas distintas y se resuelven en sitios distintos de la cabeza. Lo que hago depende de dónde está el problema:

Peso en las puntas. Cincelo con navaja, con el filo tumbado y siguiendo la dirección del cabello. La navaja no corta todos los pelos a la misma altura, así que no deja escalón: deja un degradado dentro de la propia hebra. Es la diferencia entre quitar peso y hacer un corte dentro del corte.

Bulto en una zona concreta. No lo entresaco, lo vacío por paneles. Primero localizo con el peine dónde se acumula de verdad el peso, y ahí tricoteo para retirar longitud, no densidad repartida por toda la cabeza. El bulto casi nunca está donde la clienta señala.

Pelo que no se mueve. Abanico. Abre el remate y deja la hebra viva sin tocar el cuerpo del corte ni la línea.

Miedo a perder largo. Desacelero, de arriba abajo y de lado a lado. Quito velocidad a la forma en vez de quitar materia, y la clienta conserva el largo que vino a defender.

Y cuando lo que quiero es justo lo contrario, levantar: crepado vertical. Entro arriba, sí, pero porque lo he decidido y sé qué pelo estoy dejando corto. No porque se me haya ido la mano.

La regla que doy en clase, tal cual: mide desde la punta. Si lo que ibas a hacer con la tijera de entresacar cae por encima de ese último tercio, no cambies el ángulo, cambia de herramienta. El ángulo no salva una altura equivocada.

Por qué esta herramienta engaña tanto

La tijera y la navaja te enseñan el resultado mientras cortas. Ves el pelo que se va, ves la línea que queda, corriges en el momento. La de entresacar no. Lo que hace se queda dentro del mechón, tapado por el pelo de encima, y no sale a la superficie hasta que el cabello crece y se mueve solo. Para entonces la clienta ya no está delante y no puedes corregir nada.

Por eso conmigo entra la última, poca y abajo. No porque sea mala herramienta, sino porque es la única que trabaja a ciegas. Y a ciegas no se decide un corte.

¿La tijera de entresacar quita volumen o da volumen?

Las dos cosas, según la altura a la que entres. Cerca de la raíz deja pelos cortos que se apoyan en el resto y levantan, o sea, más volumen. Solo quita volumen de verdad cuando entras en el último tercio de la hebra, cerca de la punta.

¿A qué altura hay que usar la tijera de entresacar?

En el último tercio, midiendo desde la punta hacia arriba y con el pelo en su caída natural, sin estirarlo con el peine. Todo lo que quede por encima de ahí marca un escalón dentro del mechón o levanta la raíz.

¿Se puede usar la tijera de entresacar en pelo rizado?

Yo no la uso. El rizo se forma en grupo y los pelos cortos que deja dentro no tienen largo suficiente para volver a enroscarse, así que se abren en vez de caer. En rizado quito peso rizo a rizo, viendo la forma real.

¿Cuál es la diferencia entre la tijera de entresacar y la de texturizar?

La de entresacar lleva los dientes más juntos, así que retira más cantidad de pelo en cada cierre y se nota menos el dibujo. La de texturizar tiene los dientes más separados: quita menos cantidad y deja una marca más visible. La altura de entrada manda igual en las dos.

¿Cuántas pasadas se dan en el mismo mechón?

Una por punto. Si te has quedado corta, mueve el mechón y trabaja al lado, pero no repitas encima de lo mismo. Repetir en el mismo sitio es lo que crea el hueco, porque cada pasada corta un poco más arriba que la anterior.