El oficio

Técnicas de texturizado en peluquería: las ocho que uso y qué le hace cada una al pelo

El violín, el abanico, el crepado, cincelar a navaja, tricotear, pelar y las dos desaceleraciones. Qué le pasa al peso, a la punta y a la caída con cada una, y en qué cabello no las uso.

Anna Barroca
Anna Barroca Estilista, formadora y creadora de colección ·10 min de lectura
Técnicas de texturizado en peluquería: las ocho que uso y qué le hace cada una al pelo

Texturizar no es quitar pelo. Quitar pelo lo sabe hacer cualquiera: metes la tijera de entresacar tres veces y el pelo pesa menos. Eso no es texturizar, eso es vaciar. Texturizar es decidir dónde se apoya el peso, cómo termina la punta y hacia dónde cae la mecha cuando la clienta se mueve. Son cosas distintas y el resultado se nota a los quince días, cuando el corte ya no lo sostiene el secador.

Aquí tienes las ocho técnicas con las que trabajo. Las llamo así en mis formaciones porque cada una hace una cosa concreta y necesito nombrarlas para pedirlas. No son ocho maneras de hacer lo mismo: unas actúan en el interior de la mecha sin tocar el largo, otras trabajan solo el último centímetro, y las dos últimas no se hacen con tijera de texturizar sino con la elevación, porque son las que deciden cuánta textura vas a necesitar luego.

Antes de texturizar: la textura no arregla una estructura mal montada

Si el corte está mal repartido, la textura lo empeora. La elevación, la línea guía y la dirección se deciden antes, y ahí no hay tijera de texturizar que salve nada; eso pertenece a otra familia de decisiones, las que construyen la forma y el reparto del peso. Texturizar viene después, y viene para afinar.

Yo me hago tres preguntas antes de meter mano. Una: ¿sobra peso o sobra volumen? No es lo mismo. Dos: ¿el problema está en el interior de la mecha o en la punta? Tres: ¿este pelo va a devolverme lo que le haga, o me lo va a devolver el doble? Un pelo fino y liso lo devuelve todo. Un pelo grueso y rizado se traga buena parte.

Regla de la casa: el texturizado se mide en pasadas, no en minutos. Cuenta las pasadas que das en una mecha y da las mismas en la mecha simétrica. La asimetría de textura no se ve en el sillón, se ve en la foto.

1. La técnica del violín

La mecha se sostiene tensa con una mano, como el mástil de un violín, y la tijera la recorre en diagonal, con la hoja muy poco abierta y un movimiento continuo, como el arco. No se corta: se desliza.

Qué hace en el pelo: saca peso a lo largo de toda la mecha, no en la punta. El pelo pierde cuerpo por dentro y la punta queda afilada, sin corte recto. La caída se vuelve más blanda y la onda gana recorrido porque ya no tiene que levantar tanto peso.

Dónde sí: cabello ondulado y cabello grueso con exceso de densidad en medios. Es mi técnica favorita cuando la melena cae como un bloque y la onda solo aparece en la punta.

Dónde no: pelo fino. Lo deja sin sustancia y transparente. Tampoco en pelo muy dañado o poroso, porque el deslizamiento pide una fibra que aguante el arrastre.

Herramienta: tijera de corte con buen filo, y en seco. Si la tijera engancha, para: la está rompiendo.

2. La técnica del abanico

La mecha se abre en abanico sobre los dedos y se entra por el borde del abanico, no por la sección compacta. Al estar el pelo repartido, la tijera no encuentra una masa: encuentra pelos sueltos a alturas distintas.

Qué hace en el pelo: reparte la descarga en varias alturas dentro de la misma mecha. La punta deja de ser una línea y se convierte en un borde desflecado. El peso no desaparece, se reparte, y por eso el corte sigue teniendo cuerpo mientras el perímetro se vuelve suave.

Dónde sí: perímetros que quedan duros, puntas de melena y capas que marcan escalón. Va muy bien en pelo liso medio, que es el que más denuncia una línea dura.

Dónde no: cuando la clienta quiere un borde sólido y brillante. El abanico rompe la línea; si la línea es el objetivo, sobra.

Herramienta: tijera de corte o tijera de texturizar de pocos dientes, según cuánto quieras romper.

3. El crepado vertical

Se crepa la mecha hacia la raíz y se corta solo lo que queda sobresaliendo. Trabajo en vertical porque quiero que la descarga se reparta en altura, no que se quede en un anillo.

Qué hace en el pelo: vacía el interior sin tocar ni la longitud ni la línea exterior. Es la única técnica de esta lista que quita volumen de verdad dejando la forma intacta. El pelo que cortas es el que sobresale al crepar, es decir, el más corto y el que estaba empujando hacia fuera. La caída mejora enseguida porque quitas el pelo que hacía de colchón.

Dónde sí: melenas muy densas, nucas que abultan, cabezas con mucho pelo corto de crecimiento nuevo. En un bob que se abre por debajo y no cierra, es lo primero que hago antes de tocar el largo.

Dónde no: pelo fino, pelo con rotura previa y cabellos muy tratados químicamente. El crepado maltrata si lo haces con prisa.

Herramienta: peine de púa fina para crepar y tijera de corte o de texturizar. Si usas la de texturizar, una pasada por zona basta.

4. Cincelar con navaja

La navaja apoyada casi plana sobre la mecha, pasadas cortas y superficiales, quitando capas muy finas, como quien cincela. No se hunde la hoja: se raspa.

Qué hace en el pelo: adelgaza la punta en pluma. El pelo termina en un filo progresivo, no en un tope, así que la punta se dobla sola y el movimiento aparece sin producto. También acelera la caída: el pelo cincelado cae antes y más pegado que el cortado a tijera.

Dónde sí: cabello liso y ondulado de grosor medio o grueso, flequillos que se quedan tiesos, contornos de cara que necesitan fundirse. En pelo sano, la navaja no rompe: rompe la navaja mal usada y la hoja gastada.

Dónde no: pelo rizado, pelo muy poroso y pelo con decoloración alta. Nunca en seco, y nunca sobre pelo sucio.

Herramienta: navaja con hoja nueva, pelo húmedo y en la dirección del crecimiento.

5. Tricotear

La tijera entra y sale a lo largo de la mecha, tomando haces alternos, como quien teje. Cortas unos hilos y dejas otros, y avanzas.

Qué hace en el pelo: crea largos distintos dentro de una misma mecha. No adelgaza el perímetro ni vacía el interior: desordena la longitud a propósito. El resultado es un pelo que se sostiene solo, con puntos de apoyo escalonados, y que no marca la separación entre una capa y la siguiente.

Dónde sí: cortes con movimiento, mullets y todo lo que tenga que verse vivido y no recién peinado. También para fundir dos longitudes que han quedado despegadas.

Dónde no: en melenas lisas que se llevan planchadas. Ahí el tricoteado se ve como pelos sueltos y la clienta va a pensar que le has cortado mal.

Herramienta: tijera de corte, en seco, para ver exactamente lo que dejas.

6. Pelar

Pelar es recorrer la mecha de medios a puntas cerrando la tijera muy poco y muy seguido, quitando cantidad de forma progresiva. Se llama así porque el gesto es el de pelar, no el de cortar.

Qué hace en el pelo: reduce grosor de forma continua, sin dejar un punto de descarga. La mecha entra gruesa y sale afinada, y la punta pierde volumen sin perder largo. La diferencia con el violín es la dirección y la intención: el violín va en diagonal buscando el interior, pelar va en el sentido de la mecha buscando el grosor.

Dónde sí: mechas gordas que rompen la línea, nucas con mucho pelo, coletas de pelo grueso donde todo el peso se acumula en un punto.

Dónde no: pelo fino y pelo con canas rebeldes, que al afinarse se levantan más.

Herramienta: tijera de corte. Poca apertura y muchas repeticiones: es mejor pasar cinco veces flojo que una vez fuerte.

7. Desacelerar de arriba abajo

Esta y la siguiente no se hacen con tijera de texturizar, se hacen con la elevación, y son las que deciden cuánta textura vas a tener que meter después. Desacelerar de arriba abajo es ir reduciendo la elevación a medida que bajas por la cabeza, en lugar de mantener el mismo grado en todas las secciones.

Qué hace en el pelo: el corte se abre rápido arriba y va frenando hacia abajo. El peso se queda en la parte baja, el perímetro no se vacía y la melena conserva base. Es lo que evita que unas capas se conviertan en una escoba.

Dónde sí: capas largas que tienen que dejar el largo intacto abajo, melenas que quieren movimiento solo arriba, cabello fino que no puede permitirse perder perímetro.

Dónde no: cuando buscas una forma abierta y uniforme. Ahí no desaceleras, mantienes.

Herramienta: ninguna. Esto se hace con los dedos y con el grado, y por eso es lo primero que hay que tener dominado.

8. Desacelerar de lado a lado

La misma idea, pero en horizontal: la mecha va perdiendo grados a medida que te desplazas del centro hacia el contorno de la cara, o al revés, según lo que quieras.

Qué hace en el pelo: desplaza el peso lateralmente. Si desaceleras hacia la cara, el contorno gana longitud y cierra; si desaceleras hacia atrás, el movimiento se va detrás y delante queda largo. Es la técnica que uso cuando la clienta pide largo delante y movimiento detrás, o cuando una cara necesita que el pelo la enmarque sin cortar más.

Dónde sí: caras que piden asimetría, melenas con raya lateral, cortes donde el contorno tiene que hacer un trabajo distinto al de la nuca.

Dónde no: cortes simétricos y cortes muy geométricos. Ahí desacelerar de lado a lado te desmonta el eje, porque el eje no lo marca la mano: lo marca la dirección que lleva cada línea.

Herramienta: ninguna. Aquí solo cambia el grado de una sección a la siguiente.

Qué técnica pide cada cabello

Situación Lo que hago Lo que evito
Melena densa que cae en bloque Crepado vertical y violín Entresacar el perímetro
Pelo fino y sin cuerpo Desacelerar de arriba abajo Violín, pelar, navaja
Punta dura que marca escalón Abanico Cortar más largo para disimular
Corte que hay que fundir Tricotear Tijera de entresacar en la unión
Flequillo tieso Cincelar con navaja Texturizar en la raíz
Nuca que abulta Crepado vertical y pelar Vaciar con máquina

El rizado va aparte

Con rizo, la mitad de esta lista se cae. El violín arrastra, la navaja abre la cutícula y el pelar deja el rizo deshilachado. En rizado trabajo casi siempre mecha a mecha, respetando el grupo de rizo, y texturizo poco: el rizo ya tiene su propia textura, no necesita que se la inventes. Por eso lo trabajo en seco y con el rizo tal y como cae: mojado no sé dónde apoya cada grupo, y si no lo sé, cualquier cosa que le quite está puesta a ciegas.

El error que veo todos los meses

Texturizar para arreglar. Ha salido mal la línea, el peso está donde no toca, la clienta dice que le abulta, y la respuesta es meter tijera de entresacar hasta que deje de abultar. Y deja de abultar, sí: durante dos semanas. Luego crece ese pelo corto que has dejado dentro, empuja, y la clienta vuelve con más volumen del que traía.

La textura se decide cuando montas el corte, no cuando lo rescatas. Si tienes que texturizar mucho para que la forma funcione, la forma no funciona.

¿Qué diferencia hay entre texturizar y entresacar el pelo?

Entresacar es quitar cantidad, normalmente con tijera de dientes y en un punto concreto de la mecha. Texturizar es decidir cómo termina el pelo y hacia dónde cae, y eso puede hacerse quitando cantidad o sin quitar ni un gramo, como pasa al desacelerar. Todo entresacado es un texturizado pobre; no todo texturizado es entresacar.

¿Se texturiza el pelo en seco o en mojado?

Depende de la técnica. El crepado y el tricoteado los hago en seco porque necesito ver exactamente lo que dejo. La navaja va en húmedo siempre. El violín, el abanico y el pelar admiten las dos, pero en seco tienes el resultado real delante y en mojado te llevas sorpresas al secar.

¿La navaja rompe el pelo?

La navaja con hoja gastada rompe el pelo. La navaja con hoja nueva, en húmedo y en el sentido del crecimiento, no. Lo que sí hace es adelgazar la punta, y en un cabello poroso o muy decolorado esa punta fina se ve deshilachada aunque esté bien cortada. Por eso ahí uso tijera.

¿Cuántas técnicas de texturizado necesito saber para trabajar?

Con tres bien hechas se sale de casi todo: crepado vertical para quitar volumen interior, abanico para suavizar el perímetro y control de elevación para no tener que arreglar nada. Las demás amplían el repertorio, pero no sustituyen a saber dónde poner el peso.

¿Puedo texturizar un pelo fino sin que se quede sin cuerpo?

Sí, pero no quitando cantidad. En pelo fino trabajo la forma, no la densidad: desacelero de arriba abajo para que el perímetro conserve base y, como mucho, rompo la punta en abanico con una sola pasada. Violín, navaja y pelar los dejo fuera.