Texturizado y herramienta

Cómo elegir tijeras de peluquería: con dos se trabaja los primeros años

No necesitas un juego de cinco. Necesitas saber qué filo desliza, cuál agarra y cuál te va a arruinar el trabajo en cuanto intentes tricotear con él.

Anna Barroca
Anna Barroca Estilista, formadora y creadora de colección ·10 min de lectura
Cómo elegir tijeras de peluquería: con dos se trabaja los primeros años

Me lo preguntan en cada formación: qué tijera me compro. Y detrás casi siempre está la misma persona, alguien que acaba de salir de la escuela, con poco dinero y un catálogo delante donde cada pieza cuesta un dinero que todavía no tiene. La respuesta corta es que con dos tijeras se trabaja bien los primeros años. La larga es esta, y va de filos, de centímetros y de peso, no de marcas.

Una tijera no es buena: es buena para algo

La pregunta «cuál es la mejor tijera» no tiene respuesta porque no existe la mejor tijera, existe la tijera que aguanta lo que tú le vas a hacer. Una hoja que corta una línea perfecta se te queda muerta el día que quieras deslizar. Una que desliza como la seda te descose la línea si la usas a boca llena sobre pelo seco.

Así que antes de mirar precio, ordena tu cabeza en dos columnas: qué haces todos los días y qué haces de vez en cuando. Lo de todos los días se compra bien. Lo de vez en cuando se resuelve con lo que ya tienes, con la navaja o esperando.

Solo existen dos filos, el resto es folleto

Puedes leer diez fichas de producto y no enterarte de nada. Reduce: hay filo convexo y hay filo biselado, muchas veces con microdentado en una de las hojas. Todo lo demás son acabados, colores y nombres comerciales.

Filo convexo. La hoja es abombada y el punto de corte va recorriendo el filo mientras cierras. Eso es lo que hace que el pelo corra por la hoja en vez de quedarse enganchado. Es el filo que te permite cortar sin cerrar del todo, que es donde vive la mitad de mi trabajo. A cambio es delicado: se mella si la cierras de golpe, si la dejas caer, si cortas a diario pelo con laca seca. Y el afilado no te lo hace cualquiera.

Filo biselado o microdentado. Bisel plano y, en muchas, unas estrías finísimas en una hoja para que el pelo no resbale. Agarra. Corta a boca llena, entra en el mechón y no lo deja escapar. Aguanta mucho más maltrato y muchos más meses entre afilado y afilado. Su límite es justo su virtud: si intentas deslizar con ella, muerde, tira y te deja la punta descosida.

Si no sabes qué filo tienes en la mano, cógete un maniquí, moja una mecha, apoya el filo a media hoja y desliza hacia las puntas sin llegar a cerrar. Si el pelo corre, es convexo. Si se para y tira del mechón, llevas microdentado. Esta prueba se hace en maniquí. Nunca en una clienta.

El mapa: qué filo aguanta cada técnica

Esto es lo que casi nadie te cuenta en la tienda. No es que la tijera sea cara o barata: es que hay técnicas que necesitan que el pelo corra y técnicas que necesitan que el pelo se quede quieto.

Lo que vas a hacer Filo Longitud cómoda Por qué
Línea de base, corte sólido, boca llena Biselado o microdentado 6" o 6,5" El pelo no se escapa y la línea sale de una pasada
Desacelerar (de arriba abajo y de lado a lado) Convexo 5,5" o 6" Cierras muy poco mientras bajas: si la hoja agarra, se corta de golpe y pierdes el degradado
Tricotear Convexo con punta fina 5,5" Abres y cierras rapidísimo casi en la punta; una hoja larga te pesa y pierdes precisión
Puntear y cincelar la punta con tijera Convexo 5,5" o 6" Todo el trabajo se hace en el último tercio de la hoja, y ahí la punta tiene que estar impecable
Cincelar con navaja No es tijera La hoja de navaja es de un solo uso y se cambia; ninguna tijera hace ese corte biselado
Corte sobre peine, nuca, perfilar Biselado 6,5" Hoja larga, menos pasadas, menos escalones

Fíjate en lo que dice la tabla: el convexo cubre casi todo lo que yo hago con la tijera dentro de la sección. Por eso, si solo puedes comprar una buena, la buena es esa. El biselado se nota sobre todo cuando buscas una línea limpia de verdad y en el trabajo sobre peine, y ahí una tijera correcta te sirve perfectamente.

La longitud: la que te cabe en la mano

La regla que uso: apoya la tijera cerrada con el dedal del pulgar en la base del pulgar y mira dónde llega la punta. Si te pasa del dedo corazón, es larga para ti. Si se queda por la mitad del índice, es corta. Las manos pequeñas con tijeras de 6,5" acaban trabajando con el codo levantado, y eso se paga en el hombro.

Una cosa más: cuanto más larga, más difícil es controlar la punta. Y la punta es donde ocurre casi todo lo interesante. Si dudas entre dos medidas, quédate la corta.

Peso, mango y tornillo

El peso lo notarás a las seis de la tarde, no en la tienda. Una tijera pesada da inercia y ayuda en el deslizado, pero castiga en jornadas largas. Una ligera se controla mejor al principio.

El mango: recto o desplazado. El desplazado (offset, el que tiene el anillo del pulgar más adelantado) te deja bajar el codo y abrir menos el hombro. Yo no volvería a un mango recto.

Y el tornillo. Innegociable: tiene que poder regularse. Una tijera con la tensión fija es una tijera que un día empieza a doblar el pelo en el último centímetro y no puedes hacer nada. La tensión correcta es esta: abres la hoja del todo, sueltas, y la hoja debe caer sola despacio y pararse antes de cerrarse. Si cae de golpe, está floja y te está masticando las puntas. Si no cae, está apretada y te va a destrozar la muñeca.

La segunda tijera

La segunda no es otra de corte. Es la de dientes. Y aquí el error clásico es comprar la de muchos dientes finos, la que solo difumina, porque parece la más segura. Con esa quitas casi nada y acabas pasando cinco veces por el mismo sitio, que es justo la manera de marcar un escalón donde no lo había.

Empieza por una intermedia: dientes con separación visible, que quite de verdad pero que no marque si la usas donde toca. Con esa aprendes a dosificar. Dónde se mete y cuánto se retira lo tengo explicado en lo que escribí sobre quitar peso sin tocar el largo; aquí hablamos solo de qué pieza compras.

La navaja: otra mano, no otra tijera

Yo trabajo mucho con navaja. Y la navaja es la mejor noticia para quien está empezando con el bolsillo corto: el mango se compra una vez y lo que se gasta son las hojas, que se cambian y punto. No se afila, no se manda a nadie, no se queda muerta a mitad de mes.

La navaja hace un corte biselado que ninguna tijera te va a dar: la punta queda en bisel, no con el canto duro que deja la tijera, y por eso el flequillo se abre solo por donde quiere el pelo. No sustituye a la tijera de corte. Sustituye a la tercera y a la cuarta tijera que no te puedes permitir todavía. Eso sí, la navaja quiere el pelo mojado siempre, así que si ese corte lo vas a hacer en seco la navaja se queda en el cajón y la decisión de compra cambia.

Las dos con las que yo empezaría hoy

  1. Una de corte, filo convexo, 5,5" o 6", mango desplazado y tornillo regulable. Aquí se pone el dinero. Es la que vas a tener en la mano casi todo el día y la que te permite desacelerar, tricotear y puntear sin pelear con la herramienta.
  2. Una de dientes intermedia. Aquí no hace falta gastar tanto. Las de dientes perdonan bastante más que las de corte, porque el pelo entra guiado entre los dientes y el desgaste se reparte.

Y la navaja como tercera pieza barata. Con eso montas una mesa de trabajo completa. Lo que venga después (una de 6,5" biselada para el trabajo sobre peine, una segunda de dientes finos para difuminar) se compra cuando ya sabes qué te falta, no antes. Si todavía estás aprendiendo las bases desde cero, ese dinero rinde mucho más en maniquíes y en horas.

Lo que no compres

  • El pack de tres tijeras y funda. Vas a pagar por dos herramientas que no usas y la que sí usas será la peor de las tres.
  • La tijera sin tornillo regulable. Da igual lo que cueste.
  • Una tijera de segunda mano sin saber cuántos afilados lleva. Cada afilado se come hoja. Una tijera que ha pasado por muchos afilados cambia de geometría y ya no vuelve a cerrar igual.
  • La tijera de diestro si cortas con la izquierda. No es cosa del mango: en una tijera invertida de verdad, la hoja que queda arriba es la otra. Cortando al revés, la presión separa las hojas al cerrar y el pelo se dobla en vez de cortarse.

Cómo se prueba antes de pagar

Pide cortar. Si no te dejan, no compres. Lleva una mecha de maniquí en el bolso, mojada, y haz tres cosas: una línea a boca llena, un deslizado suave hacia la punta y unas cuantas aperturas rápidas en el último centímetro de hoja. Escucha. La tijera buena hace un sonido limpio y seco. La que chirría o rasca no se va a arreglar.

Y mira el corte al trasluz. Si a la mecha le queda el borde blanquecino o deshilachado, esa hoja está doblando el pelo antes de cortarlo.

Que te dure

La tijera se seca después de cada servicio, siempre, aunque parezca seca. La humedad del pelo mojado con producto es lo que te pica el filo. Una gota de aceite en el tornillo al final del día. Se guarda apoyada, no cerrada a presión. Se cierra con el pulgar, nunca con los cuatro dedos. Y no corta papel, ni plásticos de mecha, ni gomas, ni la funda del tinte. Eso último parece tontería y es lo que más tijeras me ha matado antes de tiempo.

Última cosa, y esta es la que de verdad importa: he visto cortes preciosos hechos con una tijera normal y desastres hechos con una tijera carísima. La herramienta te quita fricción, no te da criterio. El criterio lo pones tú.

¿Cuántas tijeras necesita un peluquero para empezar?

Dos: una de corte de filo convexo entre 5,5" y 6" y una de dientes intermedia. Con eso, más una navaja de hojas recambiables, cubres el trabajo diario al principio. La tercera y la cuarta se compran cuando sepas exactamente qué no puedes hacer con las que tienes.

¿Qué diferencia hay entre filo convexo y filo microdentado?

El convexo tiene la hoja abombada y deja que el pelo corra por el filo: es el que permite deslizar, desacelerar y tricotear. El microdentado lleva estrías que retienen el mechón: corta líneas limpias a boca llena y aguanta mucho más, pero tira del pelo si intentas deslizar con él.

¿Qué tamaño de tijera de peluquería debo comprar?

El que encaja en tu mano, no el estándar. Con la tijera cerrada y el dedal del pulgar en la base del pulgar, la punta debe quedar entre el índice y el dedo corazón. Si dudas entre dos medidas, coge la corta: la punta se controla mejor y ahí ocurre casi todo el trabajo fino.

¿Merece la pena una tijera cara al principio?

En la de corte, sí, porque es la que vas a tener en la mano casi todo el día y la que marca la diferencia al deslizar. En la de dientes, no hace falta: perdonan mucho más porque el pelo entra guiado entre los dientes y el desgaste se reparte.

¿Cada cuánto hay que afilar las tijeras de peluquería?

No hay un plazo fijo, depende de cuánto cortes y de en qué condiciones. Lo que manda es el síntoma: si la hoja empieza a doblar el pelo en el último centímetro, si chirría o si las puntas quedan deshilachadas al trasluz, toca. Antes de mandarla, comprueba la tensión del tornillo, porque muchas veces el problema es ese y no el filo.